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Psicólogos Zaragoza - Centro Kaeru

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Psicólogos Zaragoza

Eugene Gendlin

Focusing

sábado, 12 de enero de 2019


La ciencia está convencida de que debe buscar la verdad, la religión está convencida de que ya la tiene
-Jorge Wagensberg

“Un hombre debe ser excesivamente estúpido y poco caritativo para creer que no hay virtud más que en su propio lado, y que no hay hombres tan honestos como él mismo que pueden diferir de él en los principios políticos”
-Joseph Addison,1711

Para todo problema complejo hay una solución que es clara, simple y equivocada.
- H.L.Mencken


Esto es una locura. El tema de la violencia de pareja se nos ha ido de las manos a toda la sociedad. En los últimos tiempos estamos oyendo muchas cosas irracionales, una barbaridad detrás de otra. En esta entrada me voy a ocupar de una de ellas, de un argumento que se está usando con frecuencia en diferentes variantes y que, resumido, viene a ser algo así: “o comulgas con la ideología feminista (ver más abajo a qué feminismo me refiero) y su explicación de la violencia de pareja, o eres co-responsable de esa violencia. O aceptas nuestras creencias o eres un asesino”. Es un argumento no solamente falaz, manipulador y torticero que busca arrogarse una superioridad moral, sino que es también perjudicial para el objetivo final de reducir la violencia. La realidad es justo la contraria a la que presenta este argumento, como vamos a ver.

Antes de nada, cuando me refiero al feminismo me estoy refiriendo al feminismo hegemónico. Sé que hay, por ejemplo, un feminismos de igualdad y no victimista pero esos feminismos están marginados y se les oye poco. Todo sabemos cuál es el feminismo que habla y que lleva la voz cantante, y me refiero a ése. Creo que es por esto que cuando a la gente se le pregunta si cree que hombres y mujeres deben tener los mismos derechos y oportunidades casi todo el mundo dice que sí pero si les preguntas si son feministas una mayoría dicen que no. En USA sólo el 38% de las mujeres se considera feminista. Para ver lo que es o no es el feminismo actualmente recomiendo esta entrada de Philippe Lemoine, traducida por Proyecto Karnayna, que es muy larga pero el problema de definiciones está al principio.

Para empezar, el argumento al que me refería al inicio mezcla valores y causas, no es un problema acerca de valores, es un problema acerca de causas. Por suerte, la realidad es que en los valores estamos la inmensa mayoría de la sociedad de acuerdo: todos rechazamos y condenamos la violencia y los homicidios, en esto no hay desacuerdo. El desacuerdo está en la valoración de las causas.

La desinformación y manipulación sobre la violencia de pareja en la sociedad española es clamorosa. Se ha impuesto como dogma absoluto que la causa de dicha violencia es el machismo, el género o el patriarcado, un modelo “todo machismo” y la mayoría de la población desconoce que hay una extensa literatura sobre esta cuestión que no corrobora esta afirmación. Nadie que estudie en serio la violencia de pareja defiende una explicación “todo machismo” de la misma. Existe un consenso entre los expertos en que la violencia de pareja es un problema multifactorial  y por ello se proponen modelos multifactoriales. La propia OMS , en su Informe sobre la Violencia y la Salud, defiende un modelo de ese tipo, el modelo ecológico, según el cual:


“Ningún factor por sí solo explica por qué algunos individuos tienen comportamientos violentos hacia otros o por qué la violencia es más prevalente en algunas comunidades que en otras. La violencia es el resultado de la acción recíproca y compleja de factores individuales, relacionales, sociales, culturales y ambientales. Comprender la forma en que estos factores están vinculados con la violencia es uno de los pasos importantes en el enfoque de salud pública para prevenir la violencia…El modelo explora la relación entre los factores individuales y contextuales y considera la violencia como el producto de muchos niveles de influencia sobre el comportamiento." 

Con respecto al primer nivel dice, por ejemplo:

“En el primer nivel se identifican los factores biológicos y de la historia personal que influyen en el comportamiento de los individuos y aumentan sus probabilidades de convertirse en víctimas o perpetradores de actos violentos. Entre los factores que pueden medirse o rastrearse se encuentran las características demográficas (edad, educación, ingresos), los trastornos psíquicos o de personalidad, las toxicomanías y los antecedentes de comportamientos agresivos o de haber sufrido maltrato.”

En las imágenes veis todos los niveles y algunos factores que corresponden a cada nivel. Y esto es muy importante, porque si no atendemos a todos los factores implicados no podremos hacer una buena prevención de la violencia y los homicidios de pareja. 


Voy a tratar de dos factores concretos que la investigación reconoce que son importantes pero que el feminismo se ha empeñado tradicionalmente en negar: el alcohol y los trastornos mentales. El primer ejemplo es el de la relación entre el alcohol y la violencia de pareja y voy a basarme también en un artículo de la OMS, precisamente: “Violencia infligida por la pareja y alcohol”, que está traducido al español y al que se puede acceder en esta web bajo el epígrafe Intimate Partner Violence, el PDF que dice Spanish. En su primer párrafo dice esto:

“El consumo de alcohol, sobre todo de carácter nocivo o peligroso, es uno de los principales factores de riesgo de violencia de pareja, y las relaciones entre ambos fenómenos son numerosas. Esta nota descriptiva detalla lo que se sabe acerca de cómo influye el alcohol en la magnitud y las consecuencias de la violencia de pareja, de los factores que incrementan el riesgo de convertirse en víctima o en agresor, y del papel de la salud pública en la prevención.”

No voy a extraer más cosas porque las podéis leer por vosotros mismos excepto una de las recomendaciones de prevención que aporta:

“Tratar los trastornos por consumo de alcohol: En los E.E.U.U., el tratamiento de la dependencia del alcohol en varones redujo significativamente la violencia física y psíquica de maridos contra esposas y la violencia conyugal de esposas contra maridos a los seis y a los 12 meses.”

Paso al segundo factor. Dice Lawrence Sherman: “el mejor predictor disponible del homicidio doméstico (se refiere al de pareja) es la anterior conducta suicida del ofensor”. Esto puede chocar a muchos pero, efectivamente, un predictor importante del homicidio de pareja es la suicidalidad del perpetrador (intentos de suicidio previos, amenazas suicidas, ideación suicida, autolesiones…). Es sabido que la depresión y la ideación suicida es especialmente importante en un tipo de homicidio que es el homicidio seguido de suicidio que ocurre aproximadamente en un 30% de los homicidios de pareja. Como ya he hablado de este tema de homicidio de pareja y trastornos mentales en otra entrada no voy a extenderme más. Sólo un argumento y una prueba más para defender mis afirmaciones. La Danger Assessment es una de las herramientas más utilizadas y con mejor reputación para la predicción del riesgo de homicidio de pareja. La podéis ver en la imagen. Como podéis apreciar los items 11 y 12 se refieren a abuso de drogas y de alcohol y el item 16 se refiere a la suicidalidad, a amenazas y/o intentos de suicidio. De modo que los expertos sí dan valor a estos factores, como no puede ser de otra manera, porque si ignoramos los intentos de suicidio o el alcoholismo de su pareja no estaríamos valorando bien el riesgo y protegiendo a la mujer (o a la persona porque la violencia de pareja ocurre en todo tipo de parejas).

¿Y por qué ignora el feminismo hegemónico cualquier otro factor que no sea el machismo? La respuesta seguramente es muy compleja pero en buena medida creo que es una cuestión de poder. Decía en otra entrada: “una probable explicación es que fueron las feministas de los años 60 y 70 del siglo pasado las que llamaron la atención y cambiaron la concepción de la sociedad sobre la violencia contra las mujeres, una violencia que ha sido ignorada durante siglos, y todavía lo es en muchos lugares del mundo. Esto les ha colocado en una posición de superioridad moral y se confunde criticar la posición científica del feminismo en el tema de la VPI con criticar su posición moral. También esta historia previa innegable otorga el papel de víctima a las mujeres lo cual confiere un mayor estatus moral.” Y esto se traduce en poder y en la capacidad de marcar la agenda. Es difícil renunciar a ello cuando tus ideas son ley y son la doctrina oficial.
Pero la única salida a esta situación es que el feminismo se dedique a los valores y deje la investigación a los investigadores sin marcar de antemano las conclusiones a las que tienen que llegar quienes estudian la agresión humana. Hemos vivido no hace mucho una situación que es absolutamente surrealista. El Ministerio del Interior anunció que se iban a estudiar uno a uno todos los homicidios por un grupo de trabajo -algo que se está haciendo en muchos otros lugares del mundo- en el que participan psicólogos, criminólogos, etc., para entender mejor las causas de estos homicidios… ¡y muchas voces del feminismo se enfadaron y criticaron la medida porque por lo visto no hacía falta investigar nada…ellos ya lo saben todo! Inaudito. Pero la realidad es que la agresión es un problema muy complejo, en el que influyen factores biológicos psicológicos y sociales, y no tenemos todas las respuestas y hay que seguir investigando y, como decía, hay que dejar a los investigadores que trabajen de una manera libre y sin coacciones. 
No soy optimista, no creo que veamos este cambio de  actitud del feminismo en mucho tiempo, así que seguiremos oyendo en los medios lo del machismo mientras los expertos policiales, por suerte, trabajan con otros modelos . Pero en ciencia no gana el que grita más alto sino el modelo que mejor se ajusta a la realidad y la batalla está decidida. La explicación “sólo machismo” es un pollo sin cabeza, políticamente puede correr mucho todavía pero científicamente está muerto. El enrocamiento del feminismo en la postura “sólo machismo” no sólo está dividiendo a la sociedad de una manera innecesaria -porque hay un acuerdo muy importante en los valores-, sino que no suma esfuerzos, es insostenible científicamente y es perjudicial para las mujeres. Tarde o temprano tendremos que elegir entra la religión y la ciencia.


@pitiklinov

sábado, 15 de diciembre de 2018

En el libro The Hidden Agenda of the Political Mind, Jason Weeden y Robert Kurzban señalan el problema de que muchas veces las explicaciones de fenómenos psicológicos o sociales caen en una circularidad por la que creemos que estamos explicando algo de una manera causal cuando no es así. Dan a este error un nombre bastante raro y oscuro, lo que augura que esta idea no va a tener mucho éxito porque es muy importante poner a las cosas nombres sexys. El nombre es el de Síndrome Psicológico de Renombrar la Explicación Directa (en inglés: Direct Explanation Renaming Psychology Syndrome, o DERP syndrome). Vamos a ver lo que plantean.

Consideremos las fiestas o guateques donde la gente se junta, se relaciona, beben, escuchan música y demás. A alguna gente le gusta ir a fiestas pero a otros no les gusta tanto. ¿Por qué es esto así? Si preguntamos a un estudiante de psicología nos podría responder que esto es así porque hay gente introvertida y gente extrovertida. Pero entonces podríamos preguntar: ¿Y cómo sabemos que algunos son extrovertidos y otros introvertidos? Resulta que la respuesta es que a la gente se le hace una serie de preguntas…acerca de si les gusta ir a fiestas. Aquí tenéis algunas preguntas para medir extroversión e introversión de una de las escalas más populares que utilizan los psicólogos:

  • ¿Le gusta conocer gente nueva?
  • ¿Suele ir y disfruta en las fiestas?
  • ¿Puede insuflar vida a una fiesta aburrida?
  • ¿Le gusta mezclarse con la gente?
  • ¿Puede hacer que una fiesta funcione?


Los psicólogos llaman a la gente que responde “sí” a estas preguntas extrovertidos y a los que responden “no” introvertidos. Así que, ¿qué significa que alguien disfruta en las fiestas porque es extrovertido? Los psicólogos de personalidad a menudo piensan que la extroversión/introversión es un rasgo subyacente que es causal, pero Weeden y Kurzban creen que corremos el peligro de caer en la circularidad: “alguna gente disfruta de las fiestas porque son extrovertidos, que es algo que sabemos porque les gusta ir a las fiestas”. Si llamáramos a la gente que responde sí a este tipo de preguntas “gente a la que les gusta las fiestas” entonces la circularidad se nos haría más transparente: ¿Por qué va alguna gente a fiestas? Bien, esto es porque son “gente a la que les gusta las fiestas”.

Este patrón es muy común en las ciencias sociales: piensa en algo que queremos explicar (en este caso por qué alguna gente sale más que otra), pasa una encuesta con unas preguntas que miden la cosa que queremos explicar (en este caso preguntas acerca de la frecuencia con la que salen y lo que les gusta), dale a las respuestas a estas preguntas un nombre (en este caso extroversión) y ya puedes decir que has resuelto el problema. Según los autores, es un patrón tan común que merece un nombre propio y por eso le dan el nombre de Direct Explanation Renaming Psychology Syndrome o DERP syndrome.

Otro ejemplo. En un artículo de la revista Political Psychology de 2002 los autores quieren explicar por qué alguna gente se opone a políticas gubernamentales para ayudar a ciudadanos afroamericanos. Esta gente piensa que no es labor del gobierno garantizar una igualdad de oportunidades  para los diferentes grupos raciales y cree que cada grupo minoritario debe ayudarse a sí mismo y que no sea el gobierno quien lo haga; igualmente se oponen a políticas de discriminación positiva. ¿Y cuál es la respuesta? La respuesta, según los autores, de estas actitudes políticas es el “racismo simbólico”. Pero ahora vamos y preguntamos. ¿cómo sabemos si la gente sufre racismo simbólico? La respuesta es un clásico síndrome DERP. Uno sabe que alguien sufre racismo simbólico porque la persona ha respondido una serie de preguntas oponiéndose a políticas para ayudar a las minorías. En concreto, en este estudio la gente tenia que responder preguntas como éstas:

  • ¿Qué porcentaje de la tensión racial que existe en EEUU ha sido creada por los negros?
  • ¿Cuánta discriminación cree que existe contra los negros en los EEUU que les impida avanzar?
  • Es una cuestión de esforzarse duro y alguna gente no se esfuerza lo suficiente; si los negros se esforzaran estarían tan bien como los blancos
  • Los irlandeses, italianos y judíos y muchas otras minorías vencieron los prejuicios y salieron adelante. Los negros pueden hacer lo mismo
  • etc., etc.

¿Sorprende que el racismo simbólico sea una “explicación” profunda de las “preferencias políticas en cuestiones de raza? La traducción literal de esto sería: La razón por la que mucha gente se opone a los esfuerzos para avanzar en la igualdad entre razas es que piensan, por ejemplo, que las minorías deben esforzarse por salir adelante, que los negros no se esfuerzan lo suficiente…Resumiendo: la gente se opone a estos esfuerzos porque se opone a estos esfuerzos.

Hay muchos otros ejemplos que no voy a detallar. Por ejemplo, una explicación popular para el hecho de que algunos se oponen a la igualdad para las mujeres, gays, lesbianas y minorías religiosas es “el autoritarismo de derechas”. ¿Y cómo sabemos que alguien es un caso de autoritarismo de derechas? Pues porque ha respondido a una serie de preguntas del tipo:

  • ¿Deberían las mujeres prometer obediencia a su marido cuando se casan?
  • Los gays y lesbianas son tan sanos y morales como cualquier otra persona
  • etc, etc.

Lo cual resumido en versión Twitter sería algo como: “Alguna gente se opone a la igualdad para las mujeres, gays y minorías religiosas porque se opone a la igualdad para mujeres, gays y minorías religiosas”.#DERPSyndrome

Cuando los científicos sociales o políticos se refieren a rasgos de personalidad como predisposiciones “simbólicas” o “valores” como explicaciones es muy frecuente que exista por debajo un síndrome DERP que nos lleva al punto de partida. Uno pregunta por qué la gente favorece esas políticas. La respuesta es que es porque favorecen esas políticas, o porque creen que estaríamos mejor si esas políticas prevalecieran o porque apoyan a la gente que propone esas políticas…Y volvemos a estar en la casilla de salida.

Weeden y Kurzban no se oponen a que se utilicen conceptos como autoritarismo de derechas o igualitarismo o tradicionalismo o lo que sea, sino más bien con que se le atribuyan causalidad y se utilicen para predecir  opiniones políticas que son las mismas básicamente que están en los instrumentos de medida que han utilizado. Creen que no nos hace avanzar decir que la gente se opone a la redistribución de ingresos porque se opone a la redistribución de ingresos, o que apoyan la meritocracia porque apoyan la meritocracia, o que condena la promiscuidad porque condenan la promiscuidad. 

Señalan que cuando se trata de preferencias políticas se sueñe asumir que la gente va desde lo general a lo particular, desde compromisos políticos e identificaciones con el partido a las políticas individuales. Y esto es verdad, sobre todo cuando alguien se ha identificado ya con un partido o visión política. Pero lo contrario también puede ser verdad. Podría ser, por ejemplo, que mucha gente escoja llamarse “liberal” o “conservador” (o libertario, o lo que sea) basándose en una suma de sus puntos de vista políticos particulares. Podría ser que mucha gente prefiera los demócratas o a los republicanos porque les gustan o sintonizan con las políticas de uno u otro partido. Podría ser que mucha gente apoya determinados tipos de “valores” generales porque tienen en mente áreas concretas específicas (raza, orientación sexual, ingresos, etc.). No obstante, es claro que una vez que alguien toma partido ya usa la referencia del partido para interpretar todo tipo de informaciones y para definir su postura en muchos temas. 

Los autores no dudan de que preferir un partido y darse a sí mismo una etiqueta ejerce una influencia causal en las opiniones políticas pero la pregunta es qué causa esas preferencias por un partido político o por unas etiquetas ideológicas en primera instancia. En esta cuestión su punto de vista es que esto tiene que ver con las posiciones preexistentes de la gente en muchas materias políticas. Por ejemplo, alguien podría ser atraído al partido republicano principalmente por su política de impuestos y de gasto, un tema en el que esa persona tiene ideas y preferencias claras. Pero una vez ahí podría apoyar otras políticas de su partido  en otros temas que a la persona le importan menos o acerca de los cuales no sabe mucho. En este ejemplo la afiliación al partido sería un efecto (y no una causa) de sus opiniones en materia de gasto e impuestos.

Dejando cuestiones políticas al margen (que son lo que estudian Weeder y Kurzban en su libro) y volviendo a la cuestión metodológica, el problema de los autores es con mezclar correlación y causalidad. Caer en el DERP es como decir “los gemelos altos son más altos porque tienen hermanos gemelos altos y como ya sabemos esto podemos ignorar el hecho menos interesante de que los gemelos altos tienen padres altos”. No tenemos que confundir poner un nombre rimbombante a una cosa con haber explicado esa cosa (para una hipótesis de por qué los extrovertidos son extrovertidos ver esta entrada)

Referencia:









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