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domingo, 28 de mayo de 2017

Importancia de la Evolución en Psicología y Psiquiatría


En el futuro lejano veo mucho campo para investigaciones mucho más interesantes.
La Psicología se basará seguramente sobre los cimientos de la necesaria adquisición gradual de cada una de las facultades y aptitudes mentales. Se proyectará mucha luz sobre el origen del hombre y sobre su historia.
(Darwin-El origen de las Especies.1859)

Esta entrada es un resumen de mi charla del pasado viernes 26 de Mayo en la I Jornada de Evolución y Neurociencia, que tuvo lugar en Bilbao. Esperamos un poco más adelante colgar aquí en el blog las presentaciones de todos los ponentes con un pequeño sumario de cada una. Teníamos a muchos estudiantes de Psicología y Mires de Psiquiatría  inscritos por lo que me pareció oportuno dirigir la charla especialmente a ellos. Mi intención no fue tratar ningún tema en concreto en profundidad sino que lo que busqué fue generar una inquietud o interés en ellos, que pensaran que había algo interesante en la evolución y que si pasan de largo se lo están perdiendo.

La charla tenía tres ideas esenciales:

1- La evolución es historia, la madre de todas las historias. El mundo no empieza con la especie humana y las cosas importantes en la vida de cada uno de nosotros no son solo las que ocurren desde el nacimiento. Venimos al mundo con un bagaje producto de esa historia previa. No somos tablas rasas. El contador no empieza a correr en el momento de nacer. Lo prenatal y la historia previa de la especie también nos influye y nos conforma.

2- Cuando se plantea lo anterior, automáticamente se genera un rechazo y surge el fantasma del determinismo genético…no queremos estar determinados, y mucho menos por los genes. Para intentar mitigar ese rechazo a lo genético como influencia en la conducta intenté hacer ver que los genes no pueden actuar de forma determinista porque hacerlo supondría su propia desaparición. Frente a esa visión intenté presentar una comprensión de los genes como opciones, como posibilidades, como aplicaciones o un software que nos permite hacer muchas cosas diferentes.

3- En la tercera parte puse ejemplos de cosas que no podemos entender en su globalidad si no estudiamos evolución y puse un ejemplo de evolución de conducta, la evolución del amor.

La evolución como historia

Si tuviéramos que explicar en qué consiste la Psicología Evolucionista, probablemente el mejor resumen sería la frase de Darwin que encabeza la entrada: las facultades mentales tienen una historia, han llegado a ser y han llegado a ser lo que son por unas razones, por unas presiones evolutivas, como se dice en biología evolucionista. Conocer la historia de nuestra mente nos puede ayudar a comprenderla mejor y a guiar nuestras intervenciones cuando queramos ayudar a personas que sufren problemas o trastornos mentales. El enfoque evolucionista nos puede servir para:

  • conocer el funcionamiento normal de la mente humana y las predisposiciones que tenemos para enfermar de una cierta manera y no de otras
  • Ayudar a encajar la Psicología y la Psiquiatría en el resto de ciencias de la Vida
  • Ayudar en la definición de lo que es enfermedad y lo que es una defensa; diferenciar causas próximas y causas últimas
  • Establecer un marco de referencia conceptual para el resto de disciplinas de la Psicología.

La Psicología no está viviendo precisamente una buena época y según algunos no es una verdadera ciencia porque no ha sido capaz de crear un saber acumulativo único al estar dividida en áreas o feudos sin aparente relación entre ellas. Un enfoque evolucionista puede ofrecer un marco de referencia o unos cimientos comunes sobre el que el resto del edifico de la Psicología pueda asentarse. Pero quiero dejar muy claro que tampoco considero que la evolución sea la respuesta a todas las preguntas o que sólo hay que estudiar evolución. La evolución trata de las causas últimas, no sólo de las causas próximas de los fenómenos. Dentro de las cuatro preguntas de Tinbergen nos responde a las dos preguntas sobre el origen adaptativo de un fenómeno (en este caso las conductas humanas) y acerca de cuál es la historia evolutiva de esas conductas en especies relacionadas. Pero sigue siendo necesario estudiar las causas próximas y el resto de las preguntas a las que no responde un enfoque evolucionista, el resto de la Psicología sigue siendo necesaria, obviamente.

Determinismo Genético. Los genes como memoria y opciones.

La memoria es el medio por el que el pasado comunica con el futuro. La función de la memoria es llevar información del pasado al futuro, donde nos será útil. Pues bien, cuando los seres vivos llegan al mundo esperan encontrar un mundo ahí fuera y cada especie espera encontrar un determinado mundo ahí fuera, y la selección natural ha dotado a cada especie de una información recopilada a lo largo de millones de años que les va a ser útil en ese mundo en el que van a vivir. Y esa información está almacenada en el ADN, en los genes. Cada ser vivo llega al mundo con unas predisposiciones para aprender ciertas cosas de manera específica, con un aprendizaje preparado (prepared learning), es decir, les va a resultar más fácil aprender unas cosas que otras.Cada ser vivo llega al mundo con su espacio de búsqueda predefinido. Por ejemplo, nosotros tenemos una visión diferente a la de otros seres vivos y la visión que nosotros tenemos es la que nos viene bien para nuestra supervivencia y reproducción, para el nicho dentro del mundo que vamos a habitar. Hay muchos mundos y todos están en este, pero cada especie vive en el suyo propio.

Cuando un pez llega al mundo tiene aletas y branquias porque la selección natural ha ido acumulando un conjunto de adaptaciones que han funcionado en el pasado para vivir en un medio acuático. Y un caballo viene con pezuñas porque en la estepa funcionan mejor las pezuñas que las aletas y las branquias. Pero esto mismo ocurre con las características psicológicas. Un caballo necesita una psicología diferente a la de un pez. Un tigre y un conejo no tienen la misma conducta, cada uno tiene la conducta que es la más adecuada para hacer copias de sus genes. 
Y aquí es donde viene el problema. En hablar de que hay una relación entre genes y conducta. Para mucha gente hablar de esto es pecado, sencillamente inadmisible que los genes tengan que ver con la conducta. Pues bien, la realidad es que los genes influyen en gran medida en la conducta. Los genes existen, no están de adorno e influyen en la conducta, tenemos que aprender a vivir con ello.

Pero tenemos que entender los genes como una orquesta que interpreta una melodía que ha compuesto el ambiente. Los genes no son los que cortan el bacalao. El que tiene la sartén por el mango, el que manda, es el ambiente. Si el ambiente cambia, si el ambiente dice que ahora hay que tocar otra canción, los genes u organismos que no la sepan interpretar van a desaparecer, como ha ocurrido con el 99% de las especies. Cada gen sería un instrumento de la orquesta y cada gen tiene que intervenir cuando es necesario. Si el trombón se pone a tocar todo el rato, incluido cuando no debe, le echarán de la orquesta. Un gen que se ponga de forma determinista a expresarse desaparecerá. Hablando con mi amigo Xavi Alonso me lo expresaba de forma muy acertada de la siguiente manera:

“El ejemplo típico  de todo esto es el de las células de nuestro cuerpo, todas tienen el mismo ADN pero cada tejido celular expresa un fenotipo diferente (célula de la piel o hepatocito,..) porque el ambiente extracelular es diferente y activa diferentes OPCIONES GENETICAS. Por tanto esto evidencia el papel del ambiente (de la epigenética) pero no invalida el determinismo genético visto desde una visión flexible. Ningún ambiente podrá jamas activar una OPCIÓN GENÉTICA que no esté disponible de algún modo en nuestro ADN (ese es el determinismo flexible). Por simplificarlo, el ambiente puede decidir entre las opciones propuestas por la memoria genética. Sólo captamos, por ejemplo, una pequeña parte de la realidad del espectro electromagnético por que sólo tenemos OPCIONES GENÉTICAS para esa pequeña franja del espectro electromagnético. El ambiente puede ayudarme a perfeccionar una de esas opciones y a perjudicar otras pero jamás me permitirá ver esas partes de la realidad sobre las que no tengo ninguna OPCIÓN GENÉTICA. Es decir jamas, en ningún ambiente posible veré las luces infrarrojas con mis ojos, pero hay animales que si lo harán (porque si tienen esa OPCIÓN GENÉTICA de una realidad que es tan real como lo que ven mis ojos en mi OPCIÓN GENÉTICA de colores. Aquí está el determinismo. El ambiente puede ayudarme a mejorar mi visión sobre mis opciones genéticas pero no me ayudará a mejorar mi visión sobre aquello que no es una OPCIÓN GENÉTICA mía, como es por ejemplo la luz ultravioleta.”

Por tanto, hay una parte negativa efectivamente en que los genes sean memoria: que si yo no tengo un violín en la orquesta nunca podré interpretar la parte del violín. Pero la parte positiva es que  tenemos una opción muy importante de actuar sobre el genoma para que se expresen o no ciertas opciones genéticas:  cambiar el ambiente, actuar sobre el ambiente. La mayoría de nosotros tenemos la opción de expresar ciertos genes cuando nos exponemos al sol y producir melanina y ponernos morenos. Pero si yo utilizo un sombrero o una sombrilla cuando me pongo al sol, pues entonces no se expresarán esos genes. De la misma manera, todos tenemos la posibilidad de ser agresivos cuando hay un conflicto de intereses por unos recursos y no hay suficientes para todos. Pero si creamos una sociedad justa e igualitaria donde ser agresivo no tenga ningún sentido, la mayoría de la gente no sería agresiva de forma gratuita. Por ilustrarlo de una manera muy simple. Si yo diseño una autopista y hago que cuatro enlaces a la misma confluyan en un solo carril vamos a tener problemas porque todos querrán pasar a la vez y lucharán entre ellos, pero si a cada enlace le doy un ramal y luego permito que más adelante los diferente carriles vayan confluyendo, cada uno utilizará su carril y no habrá ningún problema. Tenemos que componer un ambiente (una sociedad) en la que los genes más destructivos de nuestra naturaleza (pero útiles en determinadas circunstancias, por eso están ahí) no necesiten actuar.

Evolución de la conducta

En la tercera parte puse ejemplos de cosas que no podemos entender del todo sin estudiar evolución. Aquí voy a citar sólo un ejemplo. La tasa de homicidios en todo el mundo sigue el patrón que veis en la figura. El número de homicidios que se cometen en diferentes países y ciudades es diferente, lo cual atestigua la gran influencia del ambiente. Pero si nos fijamos vemos que el grupo humano que comete esos homicidios es el de los varones jóvenes. Y eso es así en todo el mundo. En ninguna sociedad del planeta el grupo que comete el mayor número de homicidios es el de las mujeres post-menopáusicas. Esto atestigua la gran importancia de los genes y de la historia evolutiva como llevo defendiendo en esta entrada. Para entender por qué esto es así hay que  estudiar evolución.

Otro ejemplo donde la evolución importa son las emociones. Casi todos los trastornos mentales son trastornos emocionales, y las emociones están ya presentes en animales inferiores. Las emociones, en la psicología tradicional, han sido consideradas como unos estados disruptivos que alteran el organismo y que debían ser dominadas y controladas por el pensamiento racional. Los evolucionistas, por el contrario, plantean que las emociones cumplen unas funciones que permiten al individuo responder de modo efectivo tanto a los desafíos como a las oportunidades que le plantea el entorno. La ira es un conjunto de respuestas coordinadas que ayuda a restaurar una relaciones justas. La vergüenza, además de conllevar rubor y un deseo de esconderse, es una forma de apaciguamiento de una persona superior en estatus. Las emociones muestran todos los ingredientes de lo que en términos evolucionistas se denomina una adaptación, es decir, un conjunto de respuestas eficaces y coordinadas que ayudan al organismo a reproducirse, proteger su prole, mantener alianzas y evitar amenazas físicas. Podemos decir entonces que las emociones son el software o los programas de la mente. De la misma manera que diferentes programas permiten que un ordenador realice diferentes tareas como escribir, calcular o dibujar, las diversas emociones ajustan el cuerpo y la mente para enfrentarse a las correspondientes situaciones. La mayoría de los trastornos mentales son trastornos emocionales y el enfoque evolucionista de las emociones ha permitido el inicio del estudio científico de las emociones, camino en el que nos queda todavía mucho por recorrer. Para una introducción a la evolución de las emociones ver esa entrada.


Por último, basándome en el libro Love and Hate, de Irenaus Eibl-Eibesfeldt hablé de la evolución del amor. Irenaus trata en este libro de la evolución de la conducta amorosa desde el punto de vista de la etología. Fue el propio Darwin el que especula en el Origen del Hombre con que todos los sentimientos sociales positivos (prosociales) tienen su origen filogenético y ontogenético en el vínculo entre las madres y los hijos. Irenaus explica que el amor romántico desciende filogenéticamente del amor maternal y que no hay conducta de grupo prosociales ni amistad en animales inferiores (reptiles o anfibios) que no tienen cuidado materno de los hijos. En su libro, Irenaus es muy crítico de Freud porque, según Eibl-Eibesfeldt, Freud entendió todo al revés. Cuando Freud atribuye deseo sexual a un niño que acaricia y besa a su madre está interpretando conductas parentales como sexuales. Aquí vemos un ejemplo de cómo el estudio de la filogenia, es decir, de la historia de una conducta puede tener utilidad para ayudar a saber si nuestra teorías psicológicas tienen un fundamento sólido o no.

Pero lo que Irenaus observa desde la etología lo observamos también en estudios de imagen cerebral como este, que estudia los correlatos neuronales del amor romántico y maternal. Observamos ahí que las áreas cerebrales relacionadas con el amor maternal y romántico son prácticamente las mismas. Son las mismas, casi, las áreas que se activan y curiosamente las mismas, también, las áreas que se desactivan, como ciertas zonas de la corteza orbitofrontal, responsables probablemente de la perdida de juicio acerca de la realidad y de la visión idealizada del sujeto amado. Así que podemos decir que el amor romántico es amor materno-filiar “tuneado” y esto es algo que la selección natural hace constantemente: utilizar algo previo y modificarlo para otra función. La amistad sería una evolución posterior.

No sé si mi charla consiguió realmente su objetivo y alguno de esos estudiantes de Psicología se acercará a la evolución gracias a ella pero, en cualquier caso, si queremos entender el mundo a nuestro alrededor y la naturaleza humana, leer sobre evolución es absolutamente imprescindible. Sin una perspectiva evolucionista nuestro entendimiento de la mente humana nunca será completo.

@pitiklinov


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