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domingo, 17 de septiembre de 2017

Lo frecuente es bueno

Las normas morales son las nociones compartidas en una sociedad acerca de lo que está bien y lo que está mal y sirven para regular las conductas sociales en todos los aspectos de la vida humana. Como hemos visto con frecuencia en el blog, la teoría de la evolución nos da explicaciones convincentes de la existencia de la moralidad y las normas morales, pero hay un aspecto que es menos comprendido y es el del cambio de los juicios morales a lo largo del tiempo. En esta entrada vamos a comentar un artículo que hace una aportación interesante a este problema. Lindström y cols proponen la existencia de un heurístico que consiste en deducir el valor moral de una conducta a partir de su frecuencia, lo llaman “lo frecuente es bueno” (common is moral). 

Un heurístico es un procedimiento, algoritmo o regla que nos ayuda a tomar una decisión cuando encontrar la solución óptima a un problema es muy complicado. Digamos que es un atajo que nos permite llegar a una buena decisión en la mayoría de las ocasiones, aunque no sea perfecto. Un ejemplo sería el “heurístico de la disponibilidad”, por ejemplo cuando queremos saber el tamaño de una ciudad. Si nos preguntan las ciudades más grandes de Alemania deduciremos que los nombres que nos vienen a la cabeza son los de las ciudades más grandes y en general acertaríamos. Lo que hacemos es sustituir el atributo tamaño por el atributo nombres que nos vienen a la cabeza. En el caso del heurístico “lo frecuente es bueno” sustituimos “valor moral” por “frecuencia conductual”.

Las normas morales cambian en el tiempo. Por ejemplo, un estudio realizado en Sudáfrica ha encontrado que la evasión de impuestos se considera en 2014 un 48% más justificable que en 1981. Sin embargo, en Méjico en el mismo período la evasión de impuestos se considera un 35% menos justificable. Hace años fumar se consideraba una preferencia personal y ahora se considera en muchos sitios y por muchas personas como moralmente malo. Las relaciones prematrimoniales se consideraban antes como la violación de una norma moral y ahora se consideran totalmente normales. Es decir, hay cosas que antes eran moralmente neutras que se moralizan y otras que están moralizadas y dejan de estarlo. Este proceso se llama moralización, lo ha estudiado Rozin y ya hemos hablado de él

Pero este proceso de moralización y de cambio de normas morales es muy interesante porque da lugar a tensiones y conflictos en las sociedades al no producirse en todos los individuos a la misma velocidad. Actualmente estamos viendo cómo algunos individuos o sectores han moralizado el consumo de carne o los eventos taurinos mientras otros sectores de la población son todavía refractarios a este cambio de normas morales. Estas diferentes velocidades morales son peligrosas por el riesgo de aparición de conflictos cuando las personas pertenecen a universos morales diferentes como vimos en esta entrada sobre el genocidio. No vamos a entrar ahora en ese tema porque lo que nos interesa simplemente es que las normas morales cambian y que sabemos poco sobre esos cambios.  

Los autores de este trabajo plantean que la gente utiliza la frecuencia de las conductas como base para deducir su valor moral. Esta conjetura se basa en todo un cuerpo teórico que es el de la influencia social por el que sabemos que la gente cambia su conducta debido a la influencia de personas con otras conductas diferentes. Un campo de esta influencia social es el de la conformidad, estudios que ya inició el pionero Solomon Asch, en los que se ve que la gente se deja influir por lo que dice la mayoría, el número importa. Expertos en evolución cultural como Richerson y Boyd han demostrado que los humanos imitamos lo que hace la mayoría y también imitamos lo que hacen las personas de éxito, las de alto estatus y prestigio. Lo que en este trabajo se demuestra es que la conformidad afecta también a las normas morales.

No vamos a entrar en la metodología de la investigación de estos autores que consiste en nueve estudios diferentes basados en el Public Good Games donde los participantes tienen que juzga la moralidad de acciones egoístas y altruistas mientras los investigadores tienen la capacidad de manipular las frecuencias de estas conductas. Lo que los investigadores encuentran es lo siguiente:

  • La frecuencia relativa de las conductas afecta a su valoración moral

  • Las conductas frecuentes se ven como más buenas moralmente y menos merecedoras de castigo. Las conductas egoístas se ven siempre como más merecedoras de castigo pero menos si son frecuentes.

  • Los juicios de conductas frecuentes se hacen de forma más rápida que los de conductas raras.

  • El heurístico “Lo frecuente es bueno” explica tanto la estabilidad de las norma morales como el cambio de estas normas. Si un número suficiente de individuos empiezan a realizar conducta que violan las normas morales esta conducta se verá cada vez como más buena moralmente y si pasa de cierto umbral se generalizaría y se produciría el cambio de valores. Vemos la existencia de un mecanismo de retroalimentación: a más frecuencia más bondad lo que lleva a su vez a mayor frecuencia de la conducta y así sucesivamente.

  • La influencia social se debe a la frecuencia de las conductas (esto lo demuestran con una simulación de un modelo y su análisis estadístico)

  • La gente es conformista no solo a nivel conductual sino a nivel moral

  • El heurístico “Lo frecuente es bueno” es suficiente para explicar el cambio de normas morales. Si un número suficiente de individuos entra en ese mecanismo de retroalimentación que hemos descrito. Los autores no dicen que “lo frecuente es bueno” sea la única causa de los cambios morales (hay otras como razonamiento moral, percepción de daño, etc.) pero la fuerza de este heurístico es tal que en sus modelos es suficiente para generar el cambio.


Este heurístico “lo frecuente es bueno” es una aportación importante por otra razón además de la de explicar el cambio de normas morales y es porque nos ayuda a entender la Falacia moralista. La Falacia moralista consiste en creer que lo que “es”, lo que es natural, es también lo que “debe ser”. Es decir, que de un hecho deducimos un valor moral. Lo “frecuente es moral” nos proporciona un mecanismo psicológico por el que conductas que son frecuentes se transforman en conductas buenas. Se mezclan dos planos lógicos distintos (el de la realidad y el de los valores), lo que es evidentemente un error, pero la existencia de este heurístico nos explica lo tremendamente frecuente que es este error de mezclar valores y hechos. Hay un sesgo similar al que estamos tratando aquí que se conoce como sesgo de la existencia (existence bias), según el que la gente prefiere las cosas que existen, las ven de forma más favorable que las alternativas. Por tanto, lo que existe, el status quo, se asume como bueno, atractivo y deseable. Realmente, estos sesgos cognitivos parece que sí nos abren el camino hacia una explicación psicológica de la existencia de la Falacia naturalista.

Sin embargo, creo que “lo frecuente es bueno” nos ayuda a entender la causa próxima del cambio de valores o normas morales, pero no nos ayuda a explicar la causa última. Es decir, la pregunta última sería “¿por qué algo se hace frecuente?” “¿por qué algo se moraliza?”. Los autores sugieren que sí, que este heurístico puede explicar la moralización, que de dos cosas neutras moralmente, una de ellas se puede hacer más frecuente al azar y establecerse como un valor moral. Personalmente no lo veo claro. Una vez que algo se hace frecuente es verdad que este mecanismo psicológico de imitar lo más frecuente y de considerarlo bueno nos aclara muchas cosas. Pero no todo lo frecuente se considera bueno ni todo lo raro malo. ¿Por qué unas cosas se moralizan y otras no? ¿por qué algunas cosas consiguen extenderse en la población y pasar ese umbral crítico para conseguir reemplazar unos valores por otros y otras conductas no lo consiguen? ¿Podemos coger cualquier conducta y hacerla frecuente y por tanto que sea considera buena? Mi impresión es que “lo frecuente es bueno” no puede llegar tan atrás. 
Creo que esos cambios iniciales responden a un cambio en la realidad social y que no son aleatorios. Por ejemplo, en el caso que hemos comentado al principio del cambio en la valoración de la evasión de impuestos en Sudáfrica y Méjico en distintas direcciones creo que eso se deberá probablemente a cambios sociales en esos países. Pero es un campo muy interesante para nuevas investigaciones.

Nos faltaría, para acabar, decir algo sobre el origen evolutivo de este mecanismo psicológico que nos lleva a pensar que lo frecuente es bueno. Las normas sociales sirven para coordinar las acciones de un grupo y para favorecer la colaboración. Para coordinar la acción de un grupo en caso de conflicto hay que decidir en qué bando se pone uno y decidirlo rápido para evitar una parálisis a la hora de actuar. Estar en el lado equivocado de un conflicto puede tener unos costes muy elevados y ésta parece la explicación del “lo frecuente es bueno”. A la postura más frecuente se le adjudicaría un mayor valor moral y así el grupo podría coordinar su acción de manera rápida y eficaz. Los hallazgos del estudio de que  los juicios morales de conductas frecuentes se hacen con mayor rapidez apoya esta idea de que escoger bando sería más rápido cuanto más grande es la mayoría y así se evitaría el coste de estar en el lado equivocado.

@pitiklinov

Referencia:







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