El aborto no va de género, va de moral.

Hay problemas que son eternos y por lo tanto recurrentes. Uno de ellos es el aborto y la reciente decisión del estado de Alabama de prohibir todo tipo de abortos incluidos los casos de violación o incesto lo ha vuelto a poner sobre la mesa, aunque nunca se había ido. El hecho de que los que han firmado la ley sean 25 hombres republicanos blancos ha generado reacciones en Twitter y Facebook y en otros medios en el sentido de considerar que estamos ante un problema de género. Ha vuelto a aparecer la famosa frase de Gloria Steinem que decía: “si los hombres pudieran quedarse embarazos el aborto sería un sacramento” y cosas por el estilo. En esta entrada lo que pretendo es ayudar a pensar mejor sobre el problema, un problema que no tiene solución, porque es un problema moral, no de género.

Para ello voy a utilizar algunos datos de esta entrada de Quillette  que defiende que el aborto no va de Patriarcado pero sobre todo voy a apoyarme en la opinión de Steven Goldberg, que a mí me parece muy bien fundamentada, expresada en su libro When Wish replace thought. Why so much of what you believe is false.

Para empezar, a pesar de constantes afirmaciones de lo contrario, no es cierto que el problema del aborto desaparecería si se dejara en manos de las mujeres. Las encuestas reflejan tanto ahora como desde hace tiempo que el apoyo y la oposición al aborto es similar en hombres y mujeres. En USA, las mujeres demócratas están más ligeramente a favor de la postura pro-choice (a favor del aborto) pero también las mujeres republicanas son las más pro-life (contrarias al aborto). Así que este argumento no funciona.

¿Y de qué va el aborto? Pues, evidentemente, de moral. Voy a referir sin más rodeos la posición de Goldberg:

“Ningún análisis lógico o científico podrá decirnos nunca si el aborto es moralmente aceptable o inaceptable porque el estatus moral del aborto es totalmente una función de la definición del feto (o embrión) como una “persona” o una “no-persona”.

“Algunos sienten que el feto es una “persona” y que terminar su vida es “asesinato”. Otros sienten que es absurdo considerar que el feto es una “persona” y que terminar su vida es “asesinato”.

“Asumiendo, por el momento, que nadie es partidario de matar personas normales, inocentes, es claro que si uno define al feto como “persona”, entonces no hay nada más que decir. Si el feto se define de esa manera, el aborto es una exterminación de personas que es indiferenciable del infanticidio a gran escala o del genocidio.

Sin embargo, es igualmente claro que si uno define al feto como “no-persona” entonces tampoco hay nada más que decir. Si el feto se define de esa manera, el aborto es puramente un acto personal similar a una intervención de cirugía cosmética. No se necesita ninguna defensa del aborto (al menos no más defensa que la afirmación de derechos en los cuales todos estamos de acuerdo)

El asunto no puede zanjarse en base a que una prohibición (uno debe no abortar un feto) toma prioridad sobre un derecho (uno puede abortar un feto). La supremacía de una prohibición sobre un derecho vale si hay acuerdo sobre la definición y estado moral del acto en cuestión. El punto central aquí es que no hay tal acuerdo”

Goldberg explica que si la ley define al feto como persona, que es lo que dice Terri Collins, la legisladora republicana que es la ponente de la ley: “un no-nacido es una persona que merece amor y protección”, entonces tenemos cuatro consecuencias lógicas:

1- Una ley que prohiba el aborto no es una ley en contra de un “tema de religión” en mayor medida que una ley contra el homicidio es lo mismo que el mandamiento religioso “No matarás”. Un acto es “materia de religión” sólo en la medida en que no es “tema de ley”.

2- Una ley que define al feto como “persona” y prohibe el aborto no es una ley contra una “libertad de elección” en mayor medida que una ley que defina a los negros como personas y prohiba la esclavitud es una ley contra la “libertad de elección” de los esclavistas. O que una ley que defina a los niños como personas y prohiba el infanticidio.

3- Una ley contra el aborto no es una ley contra un “tema de conciencia”. Desde un punto de vista legal, una cuestión es “materia  de conciencia” en la medida en que no es “materia de ley”.

4- Una ley contra el aborto no infringe el “derecho de una mujer a su propio cuerpo” porque la definición legal del feto como persona inherentemente niega ese derecho.

Conviene desarrollar un poco este cuarto punto porque lo del derecho de la mujer “a hacer lo que quiera con su cuerpo” es un argumento que se sigue utilizando mucho y que falla por lo menos por dos razones:

  • Por un lado: si se define al feto como “no-persona” ese supuesto derecho sobra, no es necesario. Y si se define al feto como “persona” ese derecho es insuficiente. Es decir, si consideramos al feto como “no-persona” no existe ninguna necesidad de justificar el aborto en base a nada, como dice Goldberg, no es necesario defender esa decisión porque sería como hacer una intervención estética o sacarse una muela. Pero si definimos al feto como “persona” entonces ese supuesto derecho de la mujer queda en posición jerárquica legal y moral inferior  con respecto a la vida del feto y es insuficiente para justificar el aborto. De hecho, las personas que defienden este derecho de la mujer a su propio cuerpo lo asocian con la concepción de que el feto no es una persona. No creo que nadie defiende que el feto es una persona pero que el derecho de la madre al uso de su cuerpo prevalece sobre la vida de esa persona.

  • Por otro lado, es absolutamente claro desde el punto de vista biológico que el cuerpo del feto o embrión no es el mismo cuerpo que el de la madre. Un simple análisis genético nos dice que el feto tiene una identidad biológica y genética diferente, que es otro organismo distinto al de la madre. Por lo tanto, el argumento “derecho a hacer con el propio cuerpo” habría que reformularlo como “derecho a hacer con lo que hay dentro de tu propio cuerpo”…o algo similar.

Es también muy importante comprender que la ciencia no puede sacarnos del atolladero. La ciencia pude decirnos cuándo tiene lugar la concepción, cuando comienza la actividad cerebral, cuándo puede sentir dolor el feto, cuándo puede vivir de forma independiente o cosas similares. Pero la ciencia no puede decirnos cuándo una determinada propiedad cumple los criterios (inherentemente arbitrarios) de “persona”.

Esto ocurre con todas las cuestiones morales, que la respuesta es humana, subjetiva, y la naturaleza no puede ayudarnos aquí. La cuestión del aborto no puede ser solucionada. Puede meramente ser  decidida, bien por la fuerza bruta o por su equivalente moderno el voto democrático y las decisiones judiciales.


@pitiklinov

Referencia:

Steven Goldberg. When Logic and Science are not enough. The question of Abortion. En When Wish replaces thought. Why so much of what you believe is false. Prometheus Books. 1991.



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