El Suicidio de los Hombres

En esta entrada voy a tratar el suicidio masculino. Como es sabido, la tasa de suicidio en los hombres es mayor que en las mujeres en casi todo el mundo aunque hay diferencias según los países. En Australia, por ejemplo, los hombres se suicidan 3 veces más que las mujeres, en USA 3,5 veces y en Rusia o Argentina más de 4 veces más. Estas diferencias se vienen manteniendo a lo largo del tiempo.

Este hecho plantea una paradoja por la siguiente razón: las enfermedades mentales en general pero sobre todo la depresión, las ideas de suicidio, los intentos de suicidio y las autolesiones son más frecuentes en las mujeres. Pongo algunos datos del Adult Psychiatry Morbidity Survey británico de 2014. Pensamientos suicidas alguna vez en la vida:


Intentos de suicidio alguna vez en la vida:


Autolesiones alguna vez en la vida:




Sin embargo, el suicidio consumado es más frecuente en los hombres. Es más, según datos de Inglaterra y Gales que no voy a poner para no complicar el texto, el suicidio ha disminuido y los intentos de suicidio se han mantenido más o menos constantes en las mujeres a pesar de que en los últimos años han aumentado las ideas de suicidio y las autolesiones. La solución a esta paradoja de género en el suicidio tal vez esté en dos cosas: en que no hay una relación directa entre ideas e intentos de suicidio y suicidio consumado; y en segundo lugar, en que en el suicidio influyen otros factores distintos a la enfermedad mental, como pueden ser factores exógenos o circunstancias de la vida que hacen que la vida de las personas se convierta en un infierno para el que se juzga que solo la muerte puede ser la salida.

Centrándonos en el suicidio de los hombres, ¿cuáles son las causas del suicidio masculino? Pues lo curioso es que no sabemos mucho sobre las causas o los factores de riesgo del suicidio de los hombres. Hay una explicación que se suele dar inmediatamente cuando se habla de este tema: “es que los hombres son muy malos buscando ayuda, los hombres no van al médico o al psiquiatra, a los hombres no les gusta, o les cuesta, hablar de sus problemas, los hombres actúan sus problemas (les da por beber, jugar, etc.), y otras afirmaciones en esta línea”. Hay algo de verdad en esta afirmación y sabemos, por ejemplo, que los hombres consultan menos con los servicios de salud, pero presentar esto como una explicación del suicidio masculino es demasiado simplista.

Este argumento no parece muy bueno cuando acabamos de ver cómo las mujeres se autolesionan más y realizan más intentos de suicidio. Esto parece indicar que también tienen problemas para buscar ayuda y que también actúan movidas por sus problemas. ¿Por qué no se suele decir entonces que las mujeres son malas buscando ayuda? Por otro lado, este argumento, además de incorrecto, es perjudicial porque lo que hace es culpabilizar a la víctimas, culpabilizar a los hombres que se suicidan. Y lo hace porque pone la culpa dentro de esos hombres y no fuera, en las circunstancias que les han podido mover a tomar esa decisión. Esto no se suele hacer cuando se habla del suicidio de las mujeres.

¿Cuáles son entonces las razones del suicidio de los hombres? Pues sabemos que la salud mental es un factor pero también que no es el único y que algunos factores exógenos están implicados: el bajo nivel socioeconómico y problemas financieros, los problemas de pareja, el divorcio y circunstancias asociadas como acabar separados de sus hijos, la dureza de muchos de los trabajos no cualificados que ellos realizan (trabajos manuales realizados a la intemperie), el uso de alcohol y drogas, las enfermedades, el sinhogarismo, el aislamiento social, así como una combinación de todos ellos.

Si observamos los datos del NVDRS estadounidense de 2016 sobre las circunstancias que preceden a los suicidios podemos observar algunas cosas. Una de ellas es que el porcentaje de mujeres que tienen un trastorno mental diagnosticado es mayor que el de los hombres (el 64,3% en mujeres frente al 44,3% de los hombres). Dicho de otra manera, la mayoría de los hombres que se suicidaron no tenían un trastorno mental conocido mientras que la mayoría de las mujeres sí. Esto apoya, en principio, la importancia de los factores exógenos en el suicidio de los hombres. Y también observamos con respecto a la influencia de los problemas de pareja -y teniendo en cuenta que éstos probablemente sean mutuos- que 5.253 hombres se suicidan frente a 1.391 mujeres.

En cuanto al divorcio, son muchos los estudios que han encontrado que el divorcio es un factor asociado al suicidio de los hombres en mayor medida que al de las mujeres. Gunnell (2003) encuentra:

“Los factores más consistentemente asociados con el aumento de suicidio en jóvenes varones son aumentos en divorcio, disminución de matrimonios y aumentos en la desigualdad de ingresos. Estos cambios tuvieron poco efecto en el suicidio de mujeres jóvenes”.

Walsh (2009) en un estudio de hombres y mujeres en Kentucky encuentra:

“En 2005 los problemas íntimos de pareja se documentaron como un factor contribuyente en 128 (29%) de los casos de suicidio en los que las circunstancias fueron conocidas. En 54 (42%) de los 128 casos, el juez de instrucción observó que la pareja de la persona fallecida estaba en proceso de abandonarla, rompiendo, se había ido recientemente, se había separado recientemente, había pedido el divorcio, estaba esperando el divorcio o había finalizado el divorcio recientemente. De estos 54 casos relacionados con problemas de pareja íntima, la mayoría de las víctimas (87%) eran hombres y eran significativamente diferentes de las mujeres”.


Kposowa (2000) encuentra:

“Fue el doble de probable que las personas separadas y divorciadas cometieran suicidio que las casadas. Ser soltero o viudo no tuvo efecto significativo en el riesgo de suicidio. Cuando los datos se estratificaron por sexo, se observó que el riesgo de suicidio de los hombres divorciados fue más de dos veces mayor que el de los hombres casados. Entre las mujeres, sin embargo, no hubo diferencias estadísticamente significativas en el riesgo de suicidio por estado marital. 
Conclusiones: el estado marital, especialmente el divorcio, tuvo un fuerte efecto en la mortalidad por suicidio, pero sólo entre los hombres.”

La misma Kposowa en 2003 concluye:

“Fue más de ocho veces más probable que los hombres divorciados se suicidaran que las mujeres divorciadas. Tras tomar en cuenta otros factores que se ha informado que contribuyen al suicidio, los hombres divorciados todavía experimentaban un riesgo de suicidio mucho más alto que las mujeres divorciadas. Fue 9,7 veces más probable que se suicidaran que mujeres divorciadas comparables. Dicho de otra forma, por cada mujer divorciada que se suicidaba más de nueve hombres divorciados se suicidaron.”

¿Cuál puede ser la razón de este diferente efecto del divorcio en hombres y mujeres? Los expertos suelen señalar que los hombres son más dependientes emocionalmente de sus parejas, que tienen menos red social y se quedan más aislados en caso de divorcio. También, el divorcio supone en muchos casos la separación de los hijos lo que resulta muy duro para muchos hombres. Es destacable que este punto -si los hombres que se han suicidado se habían visto separados de sus hijos- no suele ser examinado en los estudios de factores de riesgo.

Con respecto a las circunstancias socioeconómicas, el informe Men, Suicide and Society (2012), de la asociación británica Samaritans dedicada a la prevención del suicidio dice:

“Existen desigualdades sistemáticas socioeconómicas en el riesgo de suicidio. La posición socio-económica puede ser definida de muchas maneras, por trabajo, clase, educación, ingresos, o vivienda. Sea cual sea el indicador que se use, las personas en la posición más baja están en mayor riesgo de suicidio. A medida que se baja en la escalera social, el riesgo de suicidio aumenta, incluso después de tener en cuenta problemas subyacentes de salud mental.”

El suicidio de los hombres está fuertemente asociado con factores socioeconómicos por diversos factores como por ejemplo la dureza de algunos trabajos de clase baja en duras circunstancias y sin posibilidades de mejora o promoción en el futuro. Otro factor son las expectativas sociales de que el hombre es el principal proveedor de la familia lo cual puede hacer que las presiones financieras sean mayores sobre los hombres que sobre las mujeres. En esta encuesta, por ejemplo, el 80% de las mujeres dijeron que no saldrían con un desempleado. En esta otra encuesta en USA del Pew Research Center, el 71% de la gente (tanto hombres como mujeres) considera que el hombre debe ser el que soporte financieramente a la familia para ser un buen marido, mientras que sólo el 32% piensa lo mismo de las mujeres. Vemos, por tanto, que estos “estereotipos” o “presiones” no son cosas de la imaginación de los hombres sino que siguen estando en la sociedad.

Pero no vamos a analizar todos los posibles factores de riesgo porque quería hablar de otro factor que es también importante. Estamos hablando de los factores de riesgo del suicidio en hombres, de si los hombres buscan ayuda o no la buscan pero…¿qué pasa cuando los hombres buscan ayuda? ¿qué piensan los profesionales que tienen que ayudar a los hombres en riesgo de suicidio sobre estos hombres? Y en este sentido quería hablar un poco de la Guía para la práctica psicológica con chicos y hombres que ha sacado recientemente la APA (American Psychological Association). Uno se pone a leer y se encuentra con un lenguaje e ideología feminista con términos como poder y privilegio masculino (“chicos y hombres, como grupo, tienden a tener privilegio y poder basado en el género”, dice en la Introducción), hegemonía, interseccionalidad, etc. Y en particular con el concepto de masculinidad tradicional que parece ser la causa de muchos de los males que afectan tanto a los hombres como a las mujeres.

Imaginemos el caso de un hombre divorciado, con problemas económicos, que se ha ido a vivir a una habitación o a casa de sus padres, que no puede ver a sus hijos más que determinados días y que presenta ideas de suicidio, porque siente que su vida es un infierno, y entonces decide ir a buscar ayuda al psicólogo/psiquiatra. Lo más probable es que se va a encontrar con una psicóloga o psiquiatra mujer (las mujeres son ya mayoría en estas profesiones) la cual, si sigue las guías de la APA, le va a hablar de su privilegio masculino, de su hegemonía y masculinidad tradicional…la verdad es que dudo mucho que ese enfoque pueda ser de gran ayuda. Hay que decir que en España este posicionamiento teórico no está tan extendido pero como se suele decir: “cuando las barbas de tu vecino veas cortar…”


Conclusiones

Muchos profesionales que atienden a hombres observan que la idea de que los hombres “no hablan” es un mito. Los hombres sí hablan cuando la persona con la que están hablando sabe cómo escuchar.

El suicidio es la solución a la que acuden los hombres cuando no pueden enfrentarse y solucionar sus problemas. Tal vez como sociedad estamos fallando colectivamente en abordar esos problemas. Tal vez deberíamos preguntarnos ¿Por qué somos tan malos ayudando a los hombres?

Pero hay muchos estereotipos funcionando en esta sociedad como que las mujeres tienen problemas mientras que los hombres son problemas o son el problema. Creemos que los hombres son privilegiados, fuertes, autónomos, autosuficientes, protectores, los que ayudan, seres que tienen agencia y controlan sus vidas. Y por ello no pueden ser víctimas y tener necesidades. No podemos admitir que los hombres son dañados por procesos sociales (en los que también las mujeres juegan un papel). Creemos que son tan fuertes que sólo pueden ser dañados por ellos mismos pero no por las acciones de los demás. Redirigimos la culpa hacia ellos mismos y así la sociedad es absuelta de la necesidad de ayudarles. 

Hasta que no reconozcamos que los hombres también tienen desventajas y sufren en esta sociedad no viviremos en una sociedad igualitaria. Si queremos empezar a solucionar el problema del suicidio de los hombres, vamos a necesitar una política preventiva con una perspectiva de género sí…pero de género masculino.

@pitiklinov






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